09 enero 2006

Nueva política en la otra campaña

Lunes 9 de enero de 2006

Neil Harvey*

Las declaraciones del subcomandante Marcos el 2 de enero en San Cristóbal de las Casas nos obligan a poner más atención a lo novedoso de la otra campaña. Quiero subrayar tres elementos centrales que corresponden a lo que podemos identificar como una nueva forma de hacer política: el diálogo como principio ético; la búsqueda de nuevas formas de participación; y la responsabilidad colectiva por el éxito de la otra campaña.

En primer lugar, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona es una invitación general a participar en la lucha anticapitalista por vías pacíficas, con el fin de formular una nueva constitución política y la consolidación de nuevas formas de hacer política. La convocatoria permite así el diálogo abierto entre diversas organizaciones y personas que buscan resistir la marginalización, la discriminación y el desprecio. Aunque el zapatismo haya sido definido a partir de su base indígena, no se ha limitado a sus demandas particulares, sino que ha buscado demostrar que la exclusión empieza con el desprecio hacia las personas diferentes, sean éstas indígenas o gente marginada por su condición económica, sus preferencias sexuales o su género. El diálogo es una forma de comunicación que antecede a las decisiones políticas porque crea un espacio donde ninguna posición puede autolegitimarse como la "correcta" y en donde todos tienen que aceptar, y valorar, su relatividad. Conociendo más a fondo esta diversidad de posiciones y experiencias, enriquece la comunicación y promueve puntos de acuerdo, si no de consenso absoluto.

Con respecto a este punto, Marcos insistió en San Cristóbal: "les pedimos que discutan sin sentir que tienen que convencer... Es necesario que las Sextas en cada lado estén abriendo espacio para que todos hablen". Sin embargo, no se trata de dialogar por dialogar. Hay que llegar a decisiones, y en ese momento entran inevitablemente los cálculos políticos de corte estratégico y táctico; pero sí se trata de cuidar lo más posible que las decisiones tomadas no excluyan, en nombre de un falso consenso, los planteamientos de todos los participantes. Lo que Marcos llama "la salud interna" de la otra campaña dependerá de esa doble capacidad de, por un lado, mantener vivo el diálogo con los diferentes grupos adherentes, y por otro, arribar a decisiones que se legitiman por su origen democrático y colectivo. Podemos agregar que el impacto de la otra campaña no se limita a la creación de una plataforma política propia, sino que debe incidir en el rumbo del país, logrando convencer a otros sectores de la necesidad de cambios de fondo que en el actual contexto latinoamericano no se pueden descartar como ideas marginales o superadas por el dominio neoliberal.
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La Jornada: Nueva política en la otra campaña


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