10 enero 2006

Ramona: el bordado invisible de la esperanza

Martes 10 de enero de 2006

Luis Hernández Navarro

El mundo supo de ella por primera ocasión el 20 de febrero de 1994. Comenzaba el diálogo de San Cristóbal entre el gobierno federal y los zapatistas. Era una de las dos mujeres que formaban parte de la delegación rebelde en las conversaciones de paz. Pequeña entre las pequeñas, de mirada profunda, ataviada con pasamontañas y un huipil blanco con bordados rojos a la usanza tzotzil, 36 años de edad y con una enfermedad que la devoraba por dentro, fue presentada por el subcomandante Marcos. Era la comandanta Ramona.

Ella mal hablaba el castilla. El vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) la presentó en aquella ocasión: "¿Por qué es necesario matar y morir para que ustedes, y a través de ustedes todo el mundo -dijo- escuchen a Ramona decir cosas tan terribles como que las mujeres indígenas quieren vivir, quieren estudiar, quieren alimentos, quieren respeto, quieren justicia, quieren dignidad?"

Ella explicó, días después, su incorporación al movimiento: "Yo llegué a participar en la lucha armada como estoy participando ahora tras varias experiencias. Tuve que salir de mi pueblo a buscar trabajo, por la misma necesidad, pues no había de qué vivir. Cuando llegué a la ciudad empecé a ver que la situación allí no es la misma que en el campo. Me di cuenta de que no está bien cómo nos tratan, empecé a entender y a tomar conciencia de la necesidad de que las mujeres nos organicemos porque en la ciudad no nos respetan a los indígenas. No nos toman en cuenta cuando llegamos a vender nuestros productos, no nos pagan bien, casi regalamos la mercancía. En la ciudad no podemos andar solas, como indígenas estamos despreciadas, olvidadas".
para leer completo presionar:
http://www.jornada.unam.mx/2006/01/10/021a1pol.php


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