05 noviembre 2007

Solidarízate con la lucha de las y los trabajadores de la maquiladora Muebles Fino Buenos

Solidarízate con la lucha de las y los trabajadores de la maquiladora Muebles Fino Buenos
Estimados compas que conocen la situación de explotación en las maquiladoras de Tijuana, pero también la lucha de los y las trabajadoras: los llamamos a que apoyen la lucha en la fábrica Muebles Fino Buenos que ha cumplido ya un año en huelga.
A más de 900 trabajadores y trabajadoras les impusieron una huelga el 20 de octubre de 2006. Un sindicato “fantasma” puso las banderas de huelga y cerró la compañía.
Muebles Fino es una maquiladora que producía recamaras de madera para una compañía de Carson, California, llamada Good Companies y Finegood Holding’s Inc. La matriz de Estados Unidos enviaba aproximadamente 50,000 dólares mensuales para las operaciones en Tijuana y la producción se enviaba a California. Muebles Fino Buenos tenía unos 900 trabajadores y trabajadoras de línea.
El estrés en las condiciones de trabajo provocaba accidentes en la planta. Trabajadores tienen dedos cortados, una persona se cortó una mano, y hay muchos con los dedos dañados por pérdida de tendones y nervios y por las cortadas.
La empresa lleva operando en Tijuana más de 15 años, pero por malos manejos administrativos, empezó a decaer y en septiembre de 2006 los gerentes comenzaron a manipular para recortar los salarios. La gerencia empezó a adelantar las vacaciones y a despedir temporalmente a los trabajadores. Los problemas continuaron y la empresa contrajo deuda tras deuda con sus diversos proveedores, hacienda, con el Seguro Social. La bancarrota estaba a la vuelta de la esquina.
Entonces apareció el sindicato. Para salvarse, la empresa manipuló las leyes para estafar a sus trabajadores y acreedores provocando una huelga de protección. Para hacerlo, se apoyó en un sindicato “fantasma” que opera en Muebles Fino Buenos: el Sindicato de Trabajadores de la Industria, el Comercio, la Maquila, Conexos y Similares “Guadalupe Victoria,” afiliado a la Confederación Revolucionaria Obrero Campesina (CROC). La mayoría de los y las trabajadoras no sabían que había un sindicato, ni conocían a sus dirigentes. No había asambleas, elecciones, ni vida sindical alguna; ni siquiera se pagaban cuotas sindicales. Muebles Fino Buenos contrató al sindicato hace unos 15 años y le pasaba mensualmente una cantidad de dinero supuestamente para llevar a cabo actividades deportivas y culturales con los trabajadores.
Se llaman sindicatos “fantasmas” porque nadie sabe que existen hasta que los patrones tienen algún problema. Si los y las trabajadoras protestan, la empresa llama al líder sindical “fantasma” para que aplaque al personal. El líder tiene poder pues es el “representante legal” de los trabajadores aunque estos no lo saben hasta el momento en que el supuesto líder se aparece. Otra forma en que los sindicatos fantasmas son usados es cuando hay muchas deudas y los acreedores quieren embargar a la empresa. Según la Ley Federal del Trabajo, un acreedor no pueden embargar a una compañía deudora si los trabajadores de esa compañía están en huelga. Tal artículo de la ley se hizo para proteger el derecho de huelga de los trabajadores, pero cuando el patrón controla al sindicato, lo puede usar para provocar una huelga de protección a favor de la empresa, no de los trabajadores. En Tijuana, los sindicatos “fantasmas” son comunes en las maquiladoras, en los restaurantes trasnacionales de comida rápida como Mc Donalds y en negocios del grupo Salinas Pliego como las tiendas Elektra.
La huelga estalla. Los trabajadores de Muebles Fino Buenos conocieron a Cesar Soto, líder del Sindicato “Guadalupe Victoria”, cuando inició la huelga. El señor Soto se presentó como Secretario General del Sindicato y llegó con el cuento de que la empresa pensaba huir y no pagarle a nadie, y que había que hacer la huelga, y que se iba a luchar por una indemnización al 100%. Se organizaron las guardias para cuidar los bienes de la empresa. Desde entonces grupos de trabajadores vigilan que la empresa no llegue a sacar las mercancías y equipos que hay en la fábrica y cada domingo se reúnen en asamblea. Sin embargo, muy pronto se mostró que el sindicato no defendía a los trabajadores sino a la empresa. A pesar de que la ley prohíbe la entrada a una fábrica en huelga, personal de Muebles Fino Buenos ha entrado para sacar equipo, computadoras y registros contables, y ha llevado inversionistas para que vean lo que hay adentro. Todo esto con el aval del sindicato. A los y las trabajadoras les dicen que si los dejan entrar, entonces va a existir dinero para pagarles.
Millones de pesos están en juego. Para la empresa, el objetivo de la huelga es claro: frenar cualquier embargo y se ahorrase la indemnización de los trabajadores. Sin huelga, la empresa tendría que declararse en bancarrota y sus bienes serían confiscados y rematados. Luego, la ley laboral da prioridad a los trabajadores: su indemnización debe pagarse primero y, si sobra dinero, los acreedores cobrarán después. La huelga “protege” a la empresa contra sus acreedores y trabajadores por el tiempo que dure la huelga. Por tanto, se trata de mantener la huelga hasta que el último trabajador se quiebre y acepte las migajas que la empresa ofrece que equivalen aproximadamente a una séptima parte de su indemnización. Luego, el sindicato y empresa manipularán para recuperar los bienes de la fábrica al menor costo posible. Por tanto, para los trabajadores la resistencia es vital.
La huelga sigue y la vigilancia de los bienes de la empresa es un problema mayor. La guardia de los trabajadores cuida que la empresa no llegue con camiones y saque lo que le de la gana. En un heecho insolito la empresa esta cuidada por tres guardias diferentes: dentro de la empresa esta una agencia de seguridad privada llamada “Control y Custodia Activa S. de R.L. de C.V.”, que contrato Muebles Fino Buenos; la guardia del sindicato “fantasma” que recibe un salario por parte de la misma empresa, con personas ajenas a la misma y afuera de la fábrica la guardia de los trabajadores, a la que no le permiten estar frente a la empresa. Empresa y sindicato quieren que los trabajadores se vayan. Un trabajador fue golpeado a una cuadra de la fábrica. En abril acusan a trabajadores de robarse muebles, les dicen que existe una demanda en contra de quien resulte responsable de los robos a la empresa, pero como diciendo que ellos son los principales sospechosos.
De las amenazas veladas se pasa a la violencia abierta. El 9 de mayo de 2007, poco después de las 10:00 a.m. el sindicato llega con gente extraña a la huelga. Estos desalojan violentamente a la guardia de trabajadores que se encontraba en el plantón destruyendo su cuarto de madera, tirando su colchón, estufa, mesa, etc. a una cuadra de distancia. Las personas que los desalojan tienen aspecto de rompehuelgas “malandrines”, y tenían una actitud de querer provocar un pleito. Los malandros les gritan “rateros” a los trabajadores, pero los trabajadores no caen en la provocación. El sindicato les dice a los trabajadores que no pueden estar a menos de cien metros de la puerta de la empresa. Los trabajadores piden protección a la policía, pero al llegar las patrullas casi se los llevan a ellos. Luego se supo que Roxana Soto, funcionaria a cargo de la policía y la Delegación Sánchez Taboada, que es donde está la fábrica, es ni más ni menos que la hermana de líder sindical Cesar Soto. La policía, por tanto, sirve al sindicato que a estas alturas ya no es un “fantasma” sino un engendro monstruoso.
El cansancio vence pero la solidaridad levanta los ánimos. Los y las trabajadoras hablan con los vecinos cercanos a la fábrica y estos les dan oportunidad de estar en sus banquetas. El sindicato va con los vecinos para que corran a los trabajadores, pero los vecinos defienden el derecho que tienen los trabajadores de estar en sus banquetas. Cada domingo, sindicato y abogados acuden a la asamblea de los trabajadores con puras noticias para desanimarlos, confundirlos y amenazarlos. Paulo Cesar Avalos, uno de los abogados que supuestamente los iba a ayudar, ha llegado borracho a las reuniones, y ha tratado a las y los trabajadores con groserías como “nos partimos la madre” o “te voy a dar unos putazos.” Algunos trabajadores reciben amenazas anónimas; alguien les poncha una llanta de su carro con un navajazo o se lo pinta con spray acusándolo de “ratero.” Pero después de un año, siguen resistiendo aproximadamente 70 trabajadores que no han aceptado un arreglo desfavorable ni están dispuestos a renunciar a sus derechos. En su mayoría son el personal que más antigüedad tenía en la planta. Te pedimos que te solidarices con los compañeros de Muebles Fino apoyando en las guardias, con despensa o económicamente.
La huelga esta localizada en Blvd. San Martín y Calle 1a. # 7 550, Fracc. Cienega, a una cuadra del Blvd. Benitez a la altura de la clínica 27 del IMSS
Centro de Información para Trabajadoras y Trabajadores (CITTAC)

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