07 enero 2008

Consejos a un joven constructor en tiempos difíciles

Tom Engelhardt
Znet

Lo sé, los tiempos son realmente difíciles. Aquí, en los Estados Unidos, parece que el mercado de la vivienda va a explotar. En este país las compañías de construcción están despidiendo trabajadores y los constructores se preguntan de dónde van a salir sus próximos proyectos. Pero aún queda una esperanza que puede sacarse del siguiente consejo: ¡Vete al Este (u Oeste), joven constructor, en todo caso, abandona el país!

Después de todo, los americanos están armando un gran revuelo en todos los demás lugares del planeta. Por ejemplo, recientemente, un desesperado Departamento de Estado solicitó -y recibió- permiso del gobierno iraquí para mantener en Bagdad a un completo contingente de 2.000 trabajadores de la construcción extranjeros (la verdad es que se trata de ciudadanos empobrecidos del Tercer Mundo, evidentemente en condiciones para nada maravillosas) para acabar de construir la madre de todas las embajadas. Estamos hablando de un complejo destinado a embajada estadounidense que lleva construyéndose estos últimos años y que ha de servir para alojar a 1.000 diplomáticos, espías y militares (junto a un número no revelado de guardias de seguridad privados, personal de servicio y sabe dios quién más). Operará en la ampliamente fortificada Zona Verde de la capital iraquí como si fuera nuestra primera colonia lunar. Según escribe William Langewiesche en Vanity Fair, contendrá "sus propios generadores de energía, pozos de agua, planta de tratamiento de agua potable, planta depuradora, estación de bomberos, sistema de irrigación, uplink de Internet, intranets seguras, central telefónica (área del código de Virginia), red de telefonía móvil (área del código de Nueva York), servicio postal, depósitos de combustible, almacenes de alimentos y provisiones, garajes de reparación de vehículos, y talleres."

De momento la "embajada", de 21 edificios y con un tamaño cercano al del Vaticano, está sin acabar y bastante retrasada respecto a lo programado. Es lo que pasa, por supuesto, cuando insistes en rediseñar tu despensa para servir no sólo un almuerzo, sino tres comidas al día, y ... oh, sí ... quieres que sea un complejo a prueba de bombas, granadas y misiles, con un coste extra de 27,9 millones de dólares . En algunos de los sistemas de cableado de la embajada ya se ha quemado algún fusible; sus 252 remolques de la guardia se han llenado de gases formaldehídos, y "durante una prueba reciente del sistema de aspersores de la embajada, "explotó todo" (un poco preocupante, si una granada bien dirigida llegara a iniciar un incendio). Y para añadir el insulto a la injuria, el proyecto ha rebasado ya en 144 millones los alrededor de 600 millones que el Congreso aprobó en el presupuesto (y se espera que cuando sea plenamente operativo costará otros 1,2 miles de millones de dólares al año). Un portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, rechazando los cargos de supervisión inadecuada, ofreció la siguiente aclaración sobre la situación financiera actual de la embajada: "No es cuestión de exceso de costes. Es la necesidad de contratación adicional". Es cierto que la adjudicación de la construcción se deslocalizó en favor de los talentos locales del Oriente Medio ---- el primer contratista fue la First Kuwaiti General Trading & Contracting. Así que seguramente llegues demasiado tarde.

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