30 mayo 2008

El dominio enloquece al mundo: Galeano

En Espejos: una historia casi universal, el escritor narra 600 relatos “sin límites, sin fronteras”

Armando G. Tejeda (Corresponsal La Jornada)

Ampliar la imagen El escritor uruguayo Eduardo Galeano durante una entrevista con este diario, en 2000 El escritor uruguayo Eduardo Galeano durante una entrevista con este diario, en 2000 Foto: Archivo La Jornada

Madrid, 29 de mayo. A sus 63 años, Eduardo Galeano se dedica a diario a intentar resolver el mayor desafío del lenguaje, sabedor de que eso es “imposible”: utilizar en sus textos únicamente las palabras que sean mejores que el silencio.

Desde esa voluntad de depuración del idioma, el escritor uruguayo escribió su libro más reciente, Espejos: una historia casi universal (Siglo XXI), en el cual mediante 600 historias breves ofrece un panorama inquietante sobre el devenir del mundo y la historia de la humanidad.

En entrevista con La Jornada, Galeano levanta la voz ante el “sistema mundial de dominio que nos está llevando a todos al matadero o al manicomio”.

Ante el empecinamiento del ser humano por “mutilar” el arco iris terrestre con “el racismo, el machismo, el elitismo y el militarismo”.

Todos somos africanos emigrados
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27 mayo 2008

Cómo fabricar una crisis global*

Walden Bello** /I

Cuando cientos de miles de personas se manifestaron en México el año pasado contra un incremento al precio de la tortilla, muchos analistas culparon a los biocombustibles. A causa de los subsidios del gobierno estadunidense, los granjeros de ese país dedicaban más hectáreas al maíz para etanol que para alimento, lo cual disparó los precios. Esta desviación del uso del maíz fue sin duda una causa de la elevación de precios, aunque probablemente la especulación de intermediarios con la demanda de biocumbustible tuvo mayor influencia. Sin embargo, a muchos se les escapó una pregunta interesante: ¿cómo es que los mexicanos, que viven en la tierra donde se domesticó el maíz, han llegado a depender del grano estadunidense?

La erosión de la agricultura mexicana

No puede entenderse la crisis alimentaria mexicana sin considerar que en los años anteriores a la crisis de la tortilla la patria del maíz fue convertida en una economía importadora de ese grano por las políticas de “libre mercado” promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y Washington. El proceso comenzó con la crisis de deuda de principios de la década de 1980. México, uno de los dos mayores deudores del mundo en desarrollo, fue obligado a implorar dinero del banco y del FMI para pagar el servicio de su deuda con bancos comerciales internacionales. El precio de un rescate fue lo que un miembro del consejo ejecutivo del BM describió como “intervencionismo sin precedente”, diseñado para eliminar aranceles, reglamentaciones estatales e instituciones gubernamentales de apoyo, que la doctrina neoliberal identificaba como barreras a la eficiencia económica.

El pago de intereses se elevó de 19 por ciento del gasto federal total en 1982 a 57 por ciento en 1988, en tanto el gasto de capital se derrumbó de 19.3 a 4.4 por ciento. La contracción del gasto gubernamental se tradujo en el desmantelamiento del crédito estatal, de los insumos agrícolas subsidiados por el gobierno, los apoyos de precio, los consejos estatales de comercialización y los servicios de extensión.

Este golpe a la agricultura campesina fue seguido por uno aún mayor en 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Aunque dicho tratado consideraba una prórroga de 15 años a la protección de productos agrícolas, entre ellos el maíz, pronto comenzó a fluir maíz estadunidense altamente subsidiado, lo cual redujo los precios a la mitad y hundió al sector maicero en una crisis crónica. En gran medida a causa de ese acuerdo, México se ha consolidado como importador neto de alimentos.

Con el cierre de la entidad gubernamental comercializadora de maíz, la distribución de importaciones maiceras de Estados Unidos y del grano nacional ha sido monopolizada por unas cuantas comercializadoras trasnacionales, como Cargill. Eso les ha dado tremendo poder para especular con las tendencias del mercado, de modo que pueden manipular y magnificar muchas veces los movimientos de demanda de biocombustibles. Al mismo tiempo, el control monopólico del comercio doméstico ha asegurado que una elevación en los precios internacionales del maíz no se traduzca en precios significativamente más altos a pagar a los pequeños productores.

Cada vez resulta más difícil a los productores mexicanos de maíz eludir el destino de muchos otros pequeños productores en sectores como arroz, carne de res, pollo y cerdo, quienes se han venido abajo por las ventajas concedidas por el TLCAN a los productos subsidiados estadunidenses. Según un informe del Fondo Carnegie de 2003, las importaciones agrícolas de EU han dejado sin trabajo a 1.3 millones de campesinos, muchos de los cuales han emigrado al país del norte.

Las perspectivas no son buenas, pues el gobierno mexicano continúa en manos de neoliberales que desmantelan sistemáticamente el sistema de apoyo al campo.

Creación de la crisis del arroz en Filipinas

Que la crisis global de alimentos se origina en la restructuración de la agricultura por el libre mercado resulta más claro en el caso del arroz. A diferencia del maíz, menos de 10 por ciento de la producción mundial de arroz se comercializa. Además, en el arroz no ha habido desviación del consumo hacia los biocombustibles. Sin embargo, en este solo año los precios se han triplicado, de 380 dólares por tonelada en enero a más de mil dólares en abril. Sin duda, la inflación deriva en parte de la especulación de los cárteles mayoristas en una época de existencias escasas. Sin embargo, el mayor misterio es por qué varios países consumidores de arroz que eran autosuficientes se han vuelto severamente dependientes de las importaciones.

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25 mayo 2008

Premia Calderón a General genocida

ONG: protege el gobierno a Arturo Acosta

Misael Habana de los Santos (Corresponsal de La Jornada)

Acapulco, Gro., 24 de mayo. Tras repudiar al gobierno de Felipe Calderón por condecorar al general Mario Arturo Acosta Chaparro, uno de los responsables de crímenes de lesa humanidad durante la guerra sucia, organismos de derechos humanos señalaron que éste se opone a que se realicen excavaciones en el ex cuartel militar de Atoyac para no evidenciar la responsabilidad del Ejército Mexicano en la desaparición de centenas de guerrerenses.

Expresaron lo anterior la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem) y la Fundación Diego Lucero (FDL), con motivo de la conmemoración de la Semana Internacional del Detenido-desaparecido, que se realizará en otros países y empieza este domingo con una exposición fotográfica en el zócalo de Atoyac y concluye con una marcha, con picos y palas, para exigir que se realicen excavaciones en el ex cuartel militar donde se presume hay un cementerio clandestino.

Los convocantes recordaron que 450 ciudadanos de Atoyac de Álvarez y 650 de todo Guerrero son detenidos-desaparecidos por militares, entre 1967 a 1978.

Aseguraron que Acosta Chaparro “se niega a que se realicen excavaciones, cuando ya se tienen resultados de que sí hay irregularidades en el ex cuartel militar en Atoyac y que hay restos humanos; no le importa la angustia de los familiares al crear incertidumbre y prometer que en 15 días se estarían realizando las excavaciones”.

Paradójicamente, dicen que mientras en varios países de América del Sur ya existen procesos avanzados, y muchos detenidos desaparecidos fueron entregados a sus familiares y algunos de los responsables ya son enjuiciados, en México Luis Echeverría Álvarez, Mario Arturo Acosta Chaparro, Eliseo Jiménez Ruiz, Wilfredo Castro Contreras, Miguel Nazar Haro “y otros genocidas son protegidos por el gobierno”.

Premia Calderón al general

Repudiamos las acciones del gobierno de Calderón, pues en lugar de resolver los actos reclamados por los familiares de las víctimas de la guerra sucia, condecora a uno de los responsables de haber cometido los crímenes más atroces de que se tenga memoria”.

Las organizaciones exigieron que se dé paso a la etapa subsecuente en la diligencia hasta que empiecen las excavaciones, notificar oportunamente a familias de las víctimas y sus representantes legales, abrir el procedimiento al público y testigos de calidad y, en caso de detectar la presencia de restos humanos, dar facilidades para su inmediata recuperación.


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